Comercio exterior y sanciones internacionales: lidiar riesgos

Las sanciones internacionales, un riesgo añadido para las empresas con actividad global

  • El director general de Política Comercial estima que los efectos de la extraterritorialidad de las  posibles sanciones “van a ser replicados en los próximos meses por Rusia y China”
  • Irán, Cuba, Venezuela y Rusia son los países con sanciones internacionales de mayor interés para las empresas españolas.

La política de sanciones internacionales es una “amenaza para la paz y la seguridad internacional”. Con estas palabras definía el director general de Política Comercial y Competitividad, José Luis Kaiser, el escenario internacional derivado de la “guerra comercial” entre EE.UU. y China y el aumento de las tensiones en el Golfo Pérsico, aunque reconocía que las sanciones comerciales son “una alternativa al uso de la fuerza armada”.

Durante su intervención en el Foro Diálogos de Internacionalización organizado por Gestión Press, en colaboración con ESADE y CESCE, José Luis Kaiser destacó que en España hay más de 50.000 empresas que exportan regularmente, con datos de 2018, y que las inversiones de las empresas españolas en el exterior en los últimos cuatro años superan los 61.300 millones de euros, y cifró en más de 5 millones los empleos que en nuestro país dependen, directa o indirectamente, de la demanda exterior, y que se verían amenazados, como en el resto de la UE por la escalada de sanciones.

En este contexto resaltó que entre los muchos países con sanciones internacionales los de mayor interés para las empresas españolas son Irán, Cuba, Venezuela y Rusia.

En el Foro intervino también el presidente del Club de Exportadores e Inversores, Antonio Bonet, quien calificó la actual deriva de sanciones como “un tema de rabiosa actualidad, pero también rabiosa frustración, porque no sabemos bien cómo responder”. En su opinión, el principal efecto de esta situación “es la incertidumbre”, y si hay incertidumbre “las empresas no invierten y la subida de los aranceles repercute en una subida de los precios para el consumidor”.

En la misma línea Carolina Andérez, jefe de la Unidad de Servicios Jurídicos por Cuenta del Estado de CESCE, calificó el escenario de sanciones de “un reto para las empresas españolas que operan en el mercado internacional” y puntualizó que ante esta situación los exportadores y los inversores tienen dos áreas en las que profundizar: la prevención y la protección. En este último aspecto aseguró que el Estatuto de Bloqueo aprobado por la UE es un instrumento “clave”, al tiempo que advirtió de que el importe económico de las sanciones internacionales a las empresas no está cubierto por el seguro de crédito de ninguna de las compañías internacionales del sector “porque es muy difícil conocer de antemano el importe económico de la sanción”.

José María Viñals, socio director de Operaciones Internacionales de Lupicinio Internacional Law Firm, coincidió con el resto de los ponentes en que las sanciones internacionales “son un riesgo adicional para las empresas españolas a la hora de invertir y de exportar” y explicó que en los sectores altamente globalizados como banca y seguros la actual guerra de las sanciones “hace que los costes de las operaciones suban o que no sea posible su realización”. Esto lleva, añadió, “a una limitación del comercio y de las inversiones” a nivel mundial. Viñals resaltó, asimismo, que “las sanciones son el resultado del fracaso de las negociaciones diplomáticas”.

Finalmente, el director adjunto de Relaciones Internacionales de CEOE, Álvaro Schweinfurth, reconoció que en el caso concreto de Irán “las posibilidades de defender los intereses de las empresas españolas son muy escasas”, entre otras cosas porque el euro no es una moneda de transacción internacional al nivel del dólar, por lo que insistió en la necesidad de impulsar el papel del euro como moneda de referencia en las transacciones internacionales. Coincidió también con el resto de ponentes en la necesidad de las empresas de “incidir en las medidas preventivas”.